La convivencia positiva se consigue con el interés y el esfuerzo por crear relaciones personales agradables y cordiales. Para que exista este buen clima de convivencia en el centro escolar es necesario que las personas se pongan de acuerdo en respetar unas normas que garanticen que el proceso de enseñanza y aprendizaje se desarrolle adecuadamente.
Una apuesta por la convivencia.
Un centro educativo acoge a gente de diversos orígenes, culturas, intereses, edades y género, lo cual origina frecuentemente roces y tensiones, por lo que es importante aprender a convivir y a resolver los conflictos sin recurrir a ningún tipo de violencia, sino sencillamente conversando e intentando comprender y respetar a las demás personas. Familia y escuela deben esforzarse conjuntamente por educar desde éstos valores democráticos a los chicos y las chicas.