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El primer documento en el que se menciona el castillo es de 1217, aunque su construcción tal vez se remonte a fines del s. X o principios del s. XI.

En su origen, el castillo fue probablemente una simple torre de vigilancia y solo más tarde se convirtió en una fortaleza propiamente dicha, dotada de un complejo sistema defensivo.

En torno a esa torre primitiva, llamada de San Miguel, los señores de Javier levantaron a lo largo de la Edad Media diferentes edificaciones y recintos:

- El Palacio Viejo, que se destinó a vivienda de los señores.

- La torre de Undués, situada en la parte oriental y dotada de saeteras y matacanes para su defensa.

- En el lado opuesto se levantó la torre del Cristo, que alberga en su interior la antigua capilla del castillo.

- Cerrando el castillo por el Norte, un edificio destinado a bodegas, graneros y cuadras para el ganado.

- A finales del siglo XV, cuando Juan de Jaso era su propietario, se construyó el Palacio Nuevo, junto a la torre del Cristo. En una de las habitaciones de esta zona, nació el Santo.

Tras la anexión de Navarra a la corona de Castilla (1512), los hermanos de Francisco, Juan y Miguel, participaron en 1516 en el intento de restaurar la monarquía navarra. Fracasada la sublevación, el Cardenal Cisneros, regente de Castilla, mandó derribar todas las fortalezas de los rebeldes, entre ellas el castillo de Javier.

Fueron arrasadas las murallas exteriores que protegían la fortaleza, se desmocharon las torres, se rellenaron los fosos, y los matacanes y las saeteras fueron inutilizadas.

Privado de sus elementos defensivos, el edificio se convirtió en una casa grande.

Francisco fue testigo del derribo de la fortaleza. Tenía 10 años.
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Castillo de Javier |
| Las defensas del castillo |
A finales de la Edad Media, el castillo contaba con un complicado sistema de defensas. Sus principales elementos eran:

- Torres, almenas, matacanes y saeteras.

- Una muralla interior que rodeaba las edificaciones.

- Un segundo muro exterior protegido por un foso, entre el Palacio Viejo y la torre de Undués.

- Cuatro puertas: la primera, levadiza, en la muralla exterior; la segunda se encontraba en el muro interior y contaba también con un puente levadizo; la tercera daba acceso al patio del castillo y la cuarta comunicaba con el Palacio Viejo. |
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