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| Su actividad en Japón (1549-1551) |
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Japón era una civilización de raíces milenarias, asentada en un inmenso archipiélago y protegida del contacto con el exterior por el mar. A mediados del siglo XVI mantenía pocas relaciones con otros países, salvo con China y esto de forma irregular. Poseía una cultura refinada y practicaba las religiones sintoísta y budista, que tenían grandes monasterios, donde los bonzos ejercían como maestros religiosos e intelectuales.
Desde 1467 Japón vivía en la anarquía política y militar. La autoridad del emperador era puramente nominal, pues delegaba el gobierno efectivo en un shogun, canciller o valido, que a mediados del siglo XVI tampoco gobernaba todo el territorio japonés. De hecho el poder estaba fragmentado, en manos de los señores feudales, los daimyos. Había más de doscientos, pero sólo una veintena eran de primer rango.
La anarquía feudal debilitaba a Japón y lo mantenía en la impotencia pero favoreció el comercio exterior y la difusión del cristianismo. Los daimyos del litoral meridional querían obtener armas y productos portugueses, por lo que aceptaron la presencia de comerciantes y misioneros.
El 15 de agosto de 1549 Javier y sus acompañantes llegaron a Kagoshima, el puerto más meridional del Japón, situado en la isla de Kyoshu, una de las cuatro grandes que forman el archipiélago. Era la ciudad de Yahiro, que actuó como introductor de los recién llegados. Después de obtener el permiso del daimyo de Satsuma, llamado Shimadzu, permanecieron un año en la región de Kagoshima.
Javier afrontaba una situación diferente. El japonés era un pueblo intelectual y moralmente superior a los que antes había conocido: "Son los japoneses más sujetos a la razón de lo que nunca jamás vi en gente infiel; tan deseosos de saber que nunca acaban de preguntar y de hablar a los otros las cosas que respondíamos a sus preguntas". Comenzó a predicar en la calle, pero luego prefirió el trato personal, en los domicilios, mediante conversaciones y disputas, en las cuales va apreciando la profundidad del alma japonesa. Las conversiones son fruto de la argumentación y la discusión, se producen por convicción, lentamente. Después de un año ha convertido a 150 personas en Kagoshima, empezando por la familia de Yahiro. Se completan con otras quince en el vecino castillo de Ichiku, pertenecientes a la familia del señor feudal.
En la vecina islita de Hirado pasó tres meses (agosto-octubre de 1550) y formó una comunidad de un centenar de nuevos cristianos.
La siguiente etapa estuvo definida por el paso a la isla de Honshu, la más grande del Japón y sede de sus instituciones centrales, en la que estuvo casi un año, de noviembre de 1550 a septiembre de 1551. Javier quiere llegar al corazón del país. Se dirigió a Yamaguchi, donde predicó durante un mes y fue recibido por el daimyo Yoshitaka, aunque con poco fruto. A mediados de diciembre decide ir a la capital, Miyako o Meaco (actual Kioto) con el objetivo de que el emperador le concediera permiso para predicar el cristianismo en todo el país. Es un viaje duro, en lo más crudo del invierno, hecho por tierra y mar, soportando fríos y nieves, sorteando peligros. La desilusión fue grande: la ciudad estaba en ruinas y no consiguió una audiencia del emperador ni del shogun. Desilusionado, regresó de nuevo a Hirado.
Volvió a Yamaguchi y se presentó al daimyo Yoshitaka, a quien dio los regalos traídos desde la India para el emperador. Les concedió permiso para predicar el cristianismo y dio licencia para que sus súbditos pudieran convertirse. Tras cinco meses de intensas predicaciones, logró convertir a un millar de personas, que formaron una fervorosa comunidad cristiana en Yamaguchi.
En septiembre de 1551 dejó Yamaguchi y volvió a la isla de Kyoshu, llamado por otro daimyo, el gran señor feudal de Bungo, Otomo Yoshisigue, que decía querer abrazar el cristianismo, pero que no se convirtió hasta 1578. Una nave portuguesa que había recalado allí le trajo noticias de la India y en noviembre de 1551 se embarcó en ella para volver a la India.
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Mapa de Japón |

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Moderna iglesia de San Francisco Javier
en Yamaguchi |
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